Berlín: Intervención política de estudiantes griegos en un discurso del presidente del Banco Central Europeo

Berlín. El lunes, 24 de octubre a las 18:00h, en el auditorio Audi Max de la Universidad Humboldt comenzó el discurso programado del Presidente del Banco Central Europeo (BCE), Trichet. El grupo de “Real Democracy Now! Berlin/GR” (Democracia Real Ya! Berlín/GR), dio la bienvenida al Presidente del BCE siguiendo un plan suyo.

El auditorio estaba lleno. En las primeras filas los académicos, los políticos, los empresarios y los periodistas. Atrás los estudiantes y otros ciudadanos. Entre ellos 14 miembros de nuestro grupo, esparcidos en grupos de dos o tres personas entre los oyentes.

A las 18:00h Trichet subió a la tribuna. A las 18:40h, tal como lo habíamos planeado, dos de nosotros abren y guardan silenciosamente la primera pancarta: “Say no to the debt tyranny” (“Di no a la tiranía de la deuda”). Los policías de la seguridad no reaccionan, el Sr. Trichet, sigue hablando, las cámaras se centran en la pancarta, la gente mira con curiosidad.

A las 18:45h, tres personas, siempre en silencio, abren la segunda pancarta: “Fuera de Grecia el FMI, el BCE y la UE.” Sigue la tercera (siempre en inglés): “No más dinero para los bancos.”El público está susurrando, los policías de seguridad siguen sin reaccionar, mientras que el Sr. Trichet recurre al famoso truco de los “hombres grandes”: la indiferencia arrogante, y con insistencia continúa con el monólogo. Un monólogo que se interrumpió cuando una de nosotros logró apartar al Sr Trichet de su visión, instándolo a mirar las pancartas y dejar de mentir.

Hasta entonces, el Sr. Presidente estaba soltando su discurso como si estuviera en una situación anterior a la crisis. Habló de “control de la deuda” y “liquidez de los bancos”, como objetivos del BCE, causando vergüenza e incomodidad hasta a sus oyentes más bienintencionados, quienes por cortesía al orador, optaron por mirar a los policías de seguridad que estaban en el balcón. La oyente “rebelde” lo dejó abusar de su cortesía y le permitió concluir con su monólogo de burla (igual estaba tan sólo desesperado) al señor Trichet, quien será jubilado dentro de una semana.

La cultura del debate en las universidades alemanas requiere que el orador se someta al suplicio de la conversación con sus oyentes. Así que se les dio la oportunidad a tres personas de nuestro grupo de tomar la palabra. El primero leyó la siguiente nota, en la que se cristalizan nuestras posiciones, ganándose los primeros aplausos de un público disciplinado. El texto tal como se leyó (en inglés, continúa la traducción al castellano):

Dear Mr Trichet,

We would like to thank you for sharing with us your vision for Europe. In fact, coming from Greece, we think we can already understand it better than many others. And we would like to tell you that the Greek people are also sharing your vision, and that they are going through lots of sacrifices to help you bring it to life. They no longer want to earn decent wages or educate their children. They prefer giving all they have to pay their debts. They have even started selling – at any price – all public property that can be sold for this reason. They are even ready to give their lives for your vision. They no longer need health care. Paying loan interests is much more important. So they shut down hospitals. And they prefer suicide instead. Suicide rate in Greece has increased 40%.

Some would say that the Greeks deserve what came upon them. We couldn’t agree more. That’s why we would like to thank you, for making us pay our debts instead of paying for our own decent survival. We want to assure you, that we’ll keep paying until we starve and our whole economy becomes a ruin. And we thank you from the bottoms of our hearts for your precious help through loans. You have to be sure, that every single dime you give us will come back to you and to the banks you are protecting. In high interest. Because through our sacrifice, we can keep the banks safe and unaccountable. Through our sacrifice, we make your dream of Europe come true”.

“Estimado Sr. Trichet,

Quisiéramos darle las gracias por compartir con nosotros su visión de Europa. De hecho, oriundos de Grecia, pensamos que podemos entenderla mejor que muchos otros. Y querríamos decirle que el pueblo griego también comparte su visión, y que está sometiéndose a un montón de sacrificios para ayudarle a darle vida. Que ya no quiere ganar un salario decente o educar a sus hijos. Prefiere entregar todo lo que tiene que pagar sus deudas. Incluso ha comenzado a vender – al precio que sea – todos los bienes públicos que puedan ser vendidos para esta causa. Incluso está dispuesto a dar su vida por la de usted. Y ya no necesita ninguna atención médica. El pago de intereses de préstamos es mucho más importante. Así que va cerrando los hospitales. Y prefiere suicidarse que hospitalizarse. La tasa de suicidios en Grecia se ha incrementado un 40%.

Algunos podrían decir que los griegos se merecen lo que les ha tocado vivir. No podríamos estar más de acuerdo con esto. Es por eso que queremos darle a usted las gracias, por hacernos pagar nuestras deudas en vez de pagar por nuestra decente supervivencia. Queremos asegurarle que vamos a seguir pagando hasta morir de hambre y hasta que toda nuestra economía se convierta en una ruina. Y le damos las gracias desde el fondo de nuestros corazones por su valiosa ayuda a través de préstamos. Puede estar seguro de que cada céntimo que usted nos dé, volverá a usted y a los bancos que protege. Con un alto interés. Porque a través de nuestro sacrificio, podemos mantener los bancos seguros e inmunes. A través de nuestro sacrificio, hacemos realidad su sueño de Europa”.

La segunda, se negó a utilizar el micrófono que se le ofreció, diciendo: “mi voz no lo necesita – está reforzada por las voces de los que están en las calles y las plazas”, y después de decir a Trichet “usted está mintiendo cuando habla de la seguridad y estabilidad y la prueba de ello es la indignación del sur de Europa”, se marchó, devolviéndole el desprecio que Trichet y los arquitectos de la política depredadora del BCE están mostrando hacia los pueblos de Europa.

La tercera, reconociendo “que la economía se ha vuelto muy complicada para entender todas las manipulaciones sutiles realizadas a niveles hiperestatales”, le pidió a Trichet que al menos le contestara a la siguiente pregunta: si él es capaz de “vivir con 470 euros al mes, es decir, con el dinero que corresponde al sueldo de mi madre, o con 800 euros al mes, dinero equivalente a una pensión mensual de mi padre después de 30 años de trabajo”. Trichet, estando ya claramente perplejo, cedió ante al poder de lo obvio, contestando que no era consciente de que “las cosas habían llegado a tal punto para los griegos”. Sostuvo que el objetivo de la política es la salida de la crisis, la cual traerá puestos de trabajo para todos.

Nuestra intervención en el discurso de Trichet puede que no aumente mañana las pensiones,  no eliminará la deuda, no derrocará el capitalismo, no cambiará el mundo de una forma radical. Sin embargo, nos cambia a nosotros mismos y a otras personas, de formas que no conocemos y que no son detectables: nosotros, porque a pesar de la retórica opuesta, según la cual estamos sometidos o atrapados en una la necesidad económica, política, histórica, sin posibilidad de salida, nos percatamos de que en última instancia somos libres de decir “no”, a resistir a las mentiras evidentes de los arrogantes ignorantes que planifican nuestra vida, a hablar y ser escuchados. Porque fuimos escuchados. Si el señor Trichet pasó por alto las pancartas con indiferencia, el profesor Pernís, organizador del evento y el Director del Instituto de Derecho Constitucional Europeo, Walter Hallstein, leyeron en voz alta el texto de nuestra intervención para dejar constancia del evento. Este mismo pidió al orador que explicara (siempre que lo pudiera) por qué tienen que rescatarse los bancos en perjuicio de las personas: la vaga respuesta del Sr. Trichet pareció que no cumplió con el pensamiento crítico y más sofisticado del catedrático alemán. Nuestra intervención influyó también en el público: alemanes e italianos nos dieron felicitaciones, preguntaron más cosas acerca de lo que está sucediendo en Grecia. Una alemana entre el público se ofreció, durante el discurso, a sujetar una de las pancartas, así que descansara uno de nosotros.

Se demostró que la fiabilidad de Trichet era como un cheque sin fondos: ni siquiera sus firmantes (que continúan creyendo en la visión de la Unión Europea) pudieron garantizar su cobro. Su aplauso flojo denotó frustración e incredulidad en lo que trató de prometer el orador.

Hubo un contraste muy claro en el evento. Por un lado, el representante oficial del proyecto del euro, que está colapsando, en los últimos días de su mandato, encarnación de la Europa de los bancos. Por el otro, nosotros, los representantes no oficiales del sur de Europa, insolventes con términos bancarios, teniendo como único poder nuestros procedimientos democráticos y nuestra fe en las fuerzas de la sociedad. En este duelo de impresiones con Trichet, hemos ganado nosotros.

Hemos nacido en un país extranjero, vivimos en un país extranjero, pero estamos edificando nuestro propio país, al igual que otras personas que están luchando en Grecia. Lo decoramos con palabras sobre una tela y somos conscientes de que aunque la tela se pierda, las palabras se quedan. Y nuestra solidaridad también.

¡Nos vemos en Grecia!

http://www.reden.tk/

(http://verba-volant.info/es/berlin-intervencion-politica-de-estudiantes-griegos-en-un-discurso-del-presidente-del-banco-central-europeo/)

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